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Día: 28 de septiembre de 2012

Vibración por simpatía II

El que ahora puedas ver que tu vida es el especial producto de tu especial encuentro con tu mente, en el contexto de tu relación con los que te rodean, es lo que te mueve a elevar esa espesa y densa frecuencia en que sintonizas con el dolor, la rabia, la tristeza y el temor.

La elección de estas vivencias es tu total responsabilidad ya que tu ser es el único que puede llamar a esa especial conexión con el sufrimiento, la intranquilidad, la angustia, el miedo y la rabia, para unificar tu especial vibración con la de tu hermano.

El especial encuentro con seres que se mueven en estados vibratorios de PAZ, AMOR, Armonía, UNIÓN y bondad, es lo que puede establecer nuestro ser en la frecuencia que tu vida necesita para experimentar estos estados vivenciales.

El sentir en el corazón despierta una poderosa energía vibratoria capaz de provocar una transformación del entorno y multiplicar las posibilidades de recrear el ambiente idóneo para el establecimiento de la PAZ en el plano en el que habitas.

¡Es así!

Víctor

Vibración por simpatía I

El estado de localización en la mente es el que te elabora el guión necesario para que tu vida transcurra en el especial y elegido encuentro con los personajes que están presentes en tu experiencia, para servir de ejemplares y dedicados “maestros” en tu vida, y es en este contexto que tu especial relación con esos seres es decididamente conflictiva, difícil, dura y frustrante.

Elegir como “maestros” a tan detestables seres obedece a una especial estrategia de tu SER, de colocar frente a ti a las personas que son capaces de vibrar con nuestras propias encendidas realidades que yacen aparentemente ocultas, hasta la llegada de estos seres a nuestra experiencia.

El especial  encuentro de cualidades negativas en nuestros hermanos es lo que ocasiona que nuestro ser comience a vibrar en la misma, especial frecuencia que nos conseguimos en nuestra especial estadía en el mundo de las formas.

La vibración por simpatía hace que esos seres que expresan emociones negativas como: ira, descontento, depresión, angustia, stress, inconformidad, dolor, sufrimiento, pereza, resentimiento y duda; pueden emitir una onda por cada una de esas emociones y nosotros al contactar con ellos comenzamos también a vibrar en esa misma frecuencia.

Esto da como resultado que tengamos el especial deseo de no tener cerca de nosotros a ninguno de los que expresan tales emociones. Pero, ¿por qué no nos preguntamos nunca la razón por la que ellos mueven nuestro ser de manera tan determinante y tan efectiva?

¡Es así!

Víctor