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Día: 19 de mayo de 2013

EL POLLITO Y EL ZORRO EN TU DÍA A DÍA

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Lo que somos no es lo que queremos ser, generalmente el ego nos dice que debemos cambiar. Interna o externamente nos recuerda nuestros errores y nuestros defectos. Nos dice que lo que está afuera es lo que tiene que cambiar y nos repite una y mil veces que lo que no sirve, o funciona, o no posee los atributos que deseamos, ni la eficiencia o calidad que buscamos, se encuentra fuera de nosotros.

Somos INCONFORMES, esta es la verdadera y única enfermedad que nos está pasando por el propio deseo de querer que todo y todos sean diferentes de cómo son. El resultado de la infeliz estadía en la infelicidad es que soñamos con cambios externos que harán que nuestra vida cambie: nueva pareja, nuevo trabajo, nuevos gobernantes, nueva casa, nuevo país, nuevo carro y hasta nuevos amigos; son algunas de las artimañas del ego para pretender que nuestra vida cambie. El deseo de cambio es constante, pero al cambiar nos vamos poco a poco dirigiendo a un nuevo fracaso y una nueva decepción.

El camino a la llamada a retomar tu verdadera identidad pasa por el reconocimiento de la autoridad y el sometimiento a las autoridades sin pretender condicionar tu obediencia a ninguna reforma, cambio o cualquier otra excusa que pretenda que tú no estás en condiciones de aceptar la autoridad que te ha sido asignada en la tierra. El camino a la felicidad pasa por la especial y luminosa acción que te puede ofrecer el esmerado y especial principio de la actuación en el especial vínculo con el sentir, ya que es en este especial ámbito que tu ser puede ser potenciado por la energía que emana de tu corazón, para poder realizar la especial elección de tu existencia en el contexto de tu vida en El Creador Dios y poder entender que eres, no lo que crees ser, sino lo que no es, ni será nunca lo que tu mente puede registrar en ella.

¡Es así!

Víctor

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