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Mensaje 23 de junio 2011

¿Es el entorno el culpable de tu vida?

 

 

El destierro de todos aquellos que han sido “expulsados” de su tierra ocasiona una gran ira y enorme resentimiento en los corazones de todos aquellos que sufren a causa de la invasión, apropiación, expulsión de tierras que pasan de un propietario a otro sin importar quién se encuentre viviendo en este lugar anteriormente.

 

Jesús continuó: “Había un hombre que tenía dos hijos El menor dijo a su padre: “Dame la parte de la herencia que me corresponde”. Y el padre repartió sus bienes entre los dos.

El hijo menor juntó todos sus haberes y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad.  Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero nadie le daba algo.

 

Finalmente recapacitó y se dijo: “¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados..” Se levantó, pues, y se fue donde su padre.

 

Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: “Padre, he pecado contra Dios y ante ti.  Ya no merezco ser llamado Hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus servidores: “¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies.

 

Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado. Y comenzaron la fiesta.

 

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. Llamó a uno de los muchachos y le preguntó que significaba todo aquello.  Él le respondió: “tu hermano ha regresado a casa,  y tu padre mandó a matar el ternero más gordo por haberlo encontrado sano y salvo”.

 

El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. Pero él le contestó: “Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes,  y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, hacer matar para él el ternero gordo”.

 

El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y  ha sido encontrado.”

 

Lucas 15, 11-32

 
 

 El verdadero destierro es aquel que te saca de lu residencia en tu SER y te coloca en el ruin y culpable, triste y desolado vivir en el vínculo con tu mente. El ego es el regente autoritario, dictador implacable del dominio en tu mente. Es allí donde, por decisión propia decides establecer tu estadía, abandonando tu reino en el sentir en el corazón y vivenciando el destierro en el espacio de tu querida mente y encontrando la llave maestra para el olvido de tus potencialidades, tus dones y las entregas en el espacio de tu energía divina, que El Creador Dios ha puesto a tu disposición en el lugar sagrado de tu sentir en el corazón.

 

¡Es así!

 

URIEL

 

canalizado por Víctor

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