Saltar al contenido

La jerarquía y el trabajo

La verdadera autoridad no necesita elaborar guiones de interpretación, justificación, explicación, reafirmación, necesidad, etc., etc., etc., para tratar de darle sentido a sus decisiones. La autoridad manda, el subordinado está en el deber  y la obligación de obedecer y ejecutar las órdenes.

El hecho de nosotros querer ser convencidos por la autoridad de lo que hay que hacer, es una de las estrategias que el ego lleva a cabo para disimular tu especial conflicto con la autoridad.  Tú te esmeras en mostrar y demostrar tu especial desacuerdo con las órdenes de tus superiores, y te ufanas en decir lo que debería ser llevado a cabo para mejorar el rendimiento, la productividad y el desempeño del lugar donde tú te encuentras prestando tus servicios. Si eres más inteligente que tu jefe entonces deberías ser todavía más obediente, ya que estás en ese lugar para aprender, entre otras cosas, lo que es la humildad.

El trabajo que cansa no es debido a la actividad que se realiza, es como consecuencia de nuestra enorme rebeldía, resistencia y rechazo, no al trabajo, sino a la autoridad.

El que come mucho mientras trabaja, lo hace única y exclusivamente para combatir la ansiedad que le produce, no el trabajo, sino el hecho de “tener” que trabajar.

El que no se siente motivado a trabajar, no es porque el trabajo es aburrido, poco interesante o poco atractivo; la falta de motivación es el resultado de su egoísmo, y de no querer dar pretendiendo que sólo cuando reciba “lo que le corresponde”  pondrá todo su empeño y dedicación.

Si por el contrario, el que trabaja no se siente suficientemente remunerado, entonces es su propio menosprecio el que lo está limitando y en ese especial vínculo con la condena se encuentran también: el dinero, el poder y la jerarquía.

El hecho de trabajar muchísimas horas al día y no sentir que lo que realizas sea especialmente valorado ni apreciado, es lo que te coloca en el especial encuentro entre tu castigo, tu culpa y tu falta de PERDÓN.

El caso de aquellos que están siempre enfermos y no pueden rendir lo suficiente, es debido a su incapacidad para dar AMOR. El hecho de enfermarse es muy notorio porque impide al trabajador de dar el 100% de su capacidad, y es la real consecuencia de su negativa a dar.

El trabajo es el escenario que te permite interactuar con otras personas que se encuentran presentes en tu vida por mucho tiempo. Las relaciones laborales son causa de mucha angustia ya que reflejan de manera cruda y sin ambivalencias lo que nos esforzamos en mantener oculto en nuestro ser. La relación con tus compañeros de trabajo es, por lo tanto, la vivencia más representativa de tu especial mundo interior y es en el trabajo donde todo lo oculto sale a La Luz.

Que ostentoso tu trabajo que te puede generar tanto stress, miedo, rabia, impaciencia, tristeza, dolor,  resentimiento, duda, ira, impaciencia, tristeza, dolor, en fin, todo un catálogo de emociones y sentimientos que van incluso más allá de tu control.

¡Feliz día trabajador!

¡Es así!

Víctor

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: