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Mensaje 20 de junio 2011

 

Iluminados escuadrones de ángeles inundan el cielo a medida que el localizado Maestro Jesús regresa a la tierra, evocando la segunda venida en presencia física de nuestro Amado Maestro. La evidente presencia del Ungido Maestro Jesús es ahora vista, con los ojos del cuerpo, por los fieles creyentes que ahora tienen absoluta certeza y convicción de La Verdad representada por El Cordero de Dios, el que quita los pecados del mundo, el ser capaz de encender la llama del AMOR en todos los corazones. ¡Qué elevación y que Gracia! ¡Oh Señor Dios!


La energía del encuentro de la divinidad que encarna Su Divina Presencia, transforma el iluminado estado de todos los seres que encuentran cobijo en la estancia del SER o esencia física. El inicio del iluminado “Nuevo Mundo.”  que culmina con la iluminación del cielo en toda su energía, su esplendor y su belleza y perfección únicas.

 

Después tuve la visión  del Cielo Nuevo y Nueva Tierra. Pues el primer cielo y la primera tierra ya pasaron, en cuanto al mar ya no existe.

Entonces ví la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, al lado de Dios, embellecida  como una novia engalanada en espera de su prometido. Oí una voz que clamaba desde el trono: “Esta es la morada de Dios entre los hombres: fijará desde ahora su morada en medio de ellos y ellos serán su pueblo y el mismo será su Dios-con-ellos. Enjugará toda lágrima de sus ojos y ya no existirán  ni muerte, ni duelo, ni gemidos, ni penas porque todo lo anterior ha pasado.”

Entonces el que se sienta en el trono declaró: “Ahora todo lo hago nuevo”, y me dijo: “Escribe que estas palabras serán verdaderas y seguras”.

Y después me dijo: “Ya está hecho. Yo soy el Alfa y Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed yo le daré gratuitamente del manantial de agua de la Vida. Esa será la herencia del que salga vencedor. Y yo seré Dios para él y el será para mi un hijo. Pero a los cobardes, a los renegados, corrompidos, asesinos, impuros, hechiceros e idólatras, en una palabra,  a todos los embusteros, la herencia que les corresponde, es el lago de fuego y azufre, o sea, la segunda muerte.

Apocalipsis: 21, 1- 8

 

 

            El proceso de purificación está llegando a su fin, El Pastor está de regreso.

 

 

Vi entonces en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro en forma de rollo escrito por ambos lados, sellado con siete sellos. En ese mismo momento  un ángel poderoso exclamó a toda voz: “¿Quién  es digno de abrir el libro y de romper los sellos?” y no se encontró a nadie, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de ella (entre los muertos) que fuera capaz de abrir el libro y de leerlo. Yo me quedé llorando al ver que nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de leerlo. Entonces uno de los Ancianos me dijo: “No llores más: mira ha vencido el León de la tribu de Judá, el brote de David;  el abrirá el libro de los siete sellos”.

Miré entonces: entre el trono con sus cuatro Vivientes y los veinticuatro  Ancianos, un Cordero que estaba de pie, a pesar de haber sido sacrificado. Se le veían  siete cuernos y siete ojos que son los Siete Espíritus de Dios  enviados a toda la tierra.

El Cordero se adelantó y tomó el libro de la mano del que está sentado en el trono. Cuando lo tomó los cuatro Vivientes  se postraron ante el Cordero. Lo mismo hicieron los veinticuatro Ancianos,  que tenían  en sus manos arpas y copas de oro llenas de perfume que son las oraciones de los santos.

Este es el cántico nuevo que cantan ellos:  Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, ya tu fuiste degollado y por sangre compraste para Dios hombres de toda raza, de toda lengua, pueblo y nación. Los hiciste reyes y sacerdotes para nuestro Dios y dominarán la tierra.

Yo seguía mirando; se oía el clamor de una multitud de ángeles reunidos alrededor del trono,  de los Vivientes y de los Ancianos. Se contaban por millones y millones, que gritaban a toda voz: Digno es el Cordero que ha sido degollado, de recibir el poder y la riqueza,  la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza.

Entonces oí la voz de toda la creación, el cielo, la tierra, el mar y del lugar de los muertos. Todos los seres que están en el universo clamaban: Al que está sentado en el trono y al Cordero alabanza, honor, gloria y poder por los siglos de los siglos.

Y los cuatro Vivientes decían el Amén, mientras los  Ancianos se postraban y adoraban.

             

Apocalipsis: 5, 1-4

 

            El camino es el vínculo que Nuestro Señor Jesucristo estableció en el corazón de Sus Ovejas. El tiempo llega a su fin. La Luz es ahora el testimonio de Su Aparición ante el mundo. Lo que fue ya no será más, el buscador ya no buscará más, el libre albedrío está ante ti. La búsqueda ya no tiene ningún sentido, tu Maestro se encuentra frente a ti y tú llegaste hasta el final de la jornada.


La mejor instrumentación que jamás hayas imaginado está ahora frente a tus ojos como la gran orquesta celestial, la música inunda tu SER y tu vivencia es ahora Tu Verdad y ya no te ataca ningún evasivo pensamiento fuera del AMOR.


La Luz es ahora tu guía.
La Luz es ahora tu Dios.
La Luz eres tú.
La Luz es tu elección


La UNIÓN con El Creador Dios es ahora en el corazón de Jesús, la eternidad abre Sus Puertas y tú eres bienvenido. El coro de Ángeles entona la melodía del AMOR del Padre y tú eres el merecedor de la distinción de ir al encuentro del estado de esta vivencia: EL AMOR, LLAMA DIVINA EN EL DIOS DEL UNIVERSO.


¡Es así!

URIEL

 

 
canalizado por Víctor

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