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El observador es lo observado

El camino que conduce a la realización de tu elegida existencia en este mundo es lo que te vincula de manera directa con tu intento de crear una realidad a partir del exterior y no del interior de tí mismo. Siempre eres capaz de creer que entiendes que necesitan cada uno de los seres que están en tu entorno: dices que los conoces, crees que los ves, crees que puedes conocer y opinar sobre sus vidas, actividades, situaciones familiares, sentimentales. Les recomiendas que emprendan proyectos y trabajos, los invitas a que se unan a los grupos donde tú asistes; crees que puedes ayudarlos cuando tienen problemas y además te atreves a criticarlos, cuestionarlos, analizarlos, juzgarlos, condenarlos… no te percatas que cada ser que se cruza en tu camino y cada persona con la que estableces una relación del tipo que sea no llega a tu vida para que busques la manera de lograr que cambie o mejore o se sienta bien, o se cure o se sane o perdone o te haga caso. La persona que llega a tu vida te está diciendo que el lugar donde ella se encuentra: alegría, depresión, dependencia, odio, mezquindad, violencia, AMOR, PERDÓN, intolerancia, irrespeto, indignación, Armonía. PAZ, UNIÓN, obediencia es el mismo lugar donde tú te encuentras con ella.

Cualquier elección que pretenda iniciar un cambio al exterior no debe comenzar por el cambio interior; primero debemos reconocer y aceptar donde estamos para, a partir de allí, iniciar nuestro recorrido. Esto es lo más difícil de aceptar porque tu mente no desea que sepas ni quién eres, ni dónde estás y por esa razón es que la vida te lo muestra de manera tan inequívoca en tu entorno.

La elección de los especiales seres que componen el círculo de tus allegados: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos son los que con mayor frecuencia te dicen dónde te encuentras. Si no los quieres ver, escuchar ni tratar no es problema, puedes incluso esconderte de todos pero eso no remediará en absoluto lo que afuera condenas porque nunca ha estado fuera de ti. Es la especial elección del rechazo, la condena y la negación del otro lo que te coloca de forma indefinida y permanente en el ámbito del conflicto y la separación. Lo que rechazas es tu reacción ante lo que ves y tu reacción no es otra cosa que tu escondida emoción en el contexto de tu vida diaria. El reaccionar te permite conocerte a ti mismo y darte cuenta que lo que te afecta no es lo que estás viendo afuera, es el efecto que produce en tu ser. Si te detienes a observar este oroceso en ti te darás cuenta que es idénticamente igual lo que ves y el significado de tu reacción. Acción y reacción son en consecuencia una misma vibración que cuando se encuentran provocan una onda mucho más intensa y poderosa.

Aceptar lo que ves en tu entorno como parte de tu ser te coloca en el umbral de la especial vinculación con tu ser sin máscaras, sin secretos y sin vivencias incoherentes: el observador es lo observado.

¡Es así!

URIEL

canalizado por Víctor

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