Saltar al contenido

El aquì y el ahora

La elegida, atenta y especial elaboración de escenarios en los que tu vida corre peligro, es uno de los “juegos” preferidos de tu mente. Imaginar escenarios trágicos, violentos y amenazadores en los que tu vida puede llegar a sufrir los efectos de ataques, agresiones, intentos de acabar con tu existencia, etc.son generados por tu mente que busca, con estos especiales y emblemáticos ataques, recrear todo tipo de situaciones para que puedas experimentar miedo y de esta manera incitar a tu cuerpo a prepararse a defender tu integridad física en amenaza ante el enemigo que se dispone a atacar.

El resultado de tales experiencias que nunca llegan a ocurrir no es tan inocente como pudiésemos creer. La movilización de todas las defensas de nuestro organismo agotan nuestro ser, merman su capacidad autoinmune y nos restan la energía necesaria para afrontar con claridad nuestra vida diaria. Si a estos temores agregamos otros como enfermedades nuestras y de allegados, situaciones existenciales, problemas laborales, familiares, económicos, de relaciones, sentimentales, problemas con nuestros superiores o con nuestros padres… nos damos cuenta que el sistema de defensa de nuestro organismo siempre está en alerta y en guardia permanentemente ante la cantidad de miedos que padecemos día a día.

¿Qué podemos hacer?

El origen del miedo está en el único lugar donde no lo hemos buscado, el miedo está en nuestra mente y es allí que se encuentra. Miedo y mente son como aire y viento. Si el miedo se encuentra en tu mente ¿qué podemos hacer entonces?

La auto observación es muy positiva: llevar los pensamientos de tu mente ante el escenario de la observación supone que lo que estamos pensando se está realizando en presencia de un testigo que se encuentra en estado de alerta para presenciar la actividad mental, pero no es su función la de evaluar, analizar, criticar, juzgar, y ni siquiera opinar acerca de lo que observa. Si los pensamientos son observados el encuentro de estos dos escenarios: la mente y el observador, son, en el momento de la observación, los representantes de la acción en el presente. Al llevar toda actividad mental al escenario del presente y ser conscientes de lo que estamos viendo, esta actividad mental (pensamientos) no puede continuar con su influencia sobre nuestras vidas, ya que el pensamiento y la mente están ubicadas en el tiempo y la observación consciente está ubicada en el presente. El presente no conoce el significado del tiempo porque es lo único que existe y es el presente lo verdadero, real y eterno.

Los pensamientos en la mente son como peces en el agua, el agua de la mente que siempre está fluyendo es el tiempo y los pensamientos están siempre ubicados en el mar del tiempo, ya que siempre transcurren en el pasado o en el futuro. Si somos capaces de observar nuestros pensamientos podemos sacar los peces (pensamientos) del agua (tiempo) y colocarlos uno a uno en el presente. Los pensamientos que originalmente estuvieron en su hábitat natural, al pasar ahora al momento presente, fallecen instantáneamente por no poder sobrevivir al encuentro con el aquí y ahora.

¡Es así!

URIEL

canalizado por Víctor

Un comentario sobre “El aquì y el ahora Deja un comentario

  1. I have been surfing online more than 3 hours lately, yet I by no means found any fascinating article like
    yours. It’s pretty worth enough for me. Personally, if all webmasters and bloggers made good content material as you probably did, the net will be much more useful than ever before.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: