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El Sermón del Monte

La entrega que te lleva a ser el que piensa que tu principal función en el mundo pasa por ser el que plantea que debería ser tu vida a partir de tu reflexión, tu análisis, tu evaluación y tu lógica; en lugar de ver tu existencia como un especial encuentro con la significativa lección que ella misma te ofrece para que puedas llegar a entender el especial propósito de tu venida a este mundo.

El hecho cierto es que tu vida es el especial y bendecido libro que te está ofreciendo las respuestas que tú necesitas para entender tu verdadera razón de ser y de estar en este plano. El problema es que tu mente se empeña en no aceptar lo que tu vida te está ofreciendo y por esta razón tratas de de modificarla para que pueda amoldarse a las exigencias de tu querida mente.

El fracaso de tu vida sobreviene al no poder aceptar que lo que deseas cambiar en el exterior es precisamente el opuesto de lo que deberías asumir. El exterior, el entorno, sus personajes, situaciones y momentos es lo que pertenece a tu realidad. Tus deseos, ambiciones, tu rebeldía, tu resistencia, tu obsesión en querer que tu vida sea diferente de lo que es; tu insatisfacción, tu decepción, tu tristeza y tu dolor son todos producto de tu especial NEGACIÓN de lo que la vida te ofrece.

La principal razón de tu venida a este mundo no es la de establecer cuál será tu vida y cómo debe ser el mundo que te rodea. ¿Tú no entiendes que en lugar de querer cambiar el mundo, es el mundo el que te está mostrando lo que debes hacer para que tu vida encuentre el verdadero y único significado de lo que representa tu localización y tu misión?

Los llamados pobres en espíritu son los que aceptan la Voluntad de Dios y se hacen pequeños frente a ella. La obediencia se convierte en su norte y su llamada será a ser los que guíen a Mi Rebaño, ya que por su obediencia se convertirán en los llamados a servir de principales personeros de los que pueblan el mundo.

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos

Mateo 5:3

El especial Sermón del Monte nos recuerda la especial figura del pobre en espíritu. El pobre en espíritu es precisamente aquel que se reconoce a sí mismo como el ser que depende única y exclusivamente de Dios, ya que reconoce su incapacidad, su ignorancia, su pobreza espiritual frente a la infinita sabiduría, bondad, AMOR y compasión del Creador Dios. Por esta razón el pobre de espíritu se fundamenta a sí mismo en la obediencia y la total sumisión al Plan de Dios.

No os conforméis a este siglo sino transformaos por la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta

Romanos 12:2

¡Es así!

Víctor

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