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Venezolanos

Bandera

          Cuando Juan habla de Pedro de quien está hablando realmente es de Juan: Eres el dueño de todos esos defectos que ves en los otros.

          Es primordial para nuestra recuperación como país que los que vivimos en esta servicial y querida Venezuela dejemos de ver sus problemas como algo ajeno a nosotros mismos. Es precisamente lo que somos lo que ha hecho posible lo que hemos construido como Estado. Es más, son nuestras acciones diarias las que nos llevan a la profundización de la crisis que nosotros mismos hemos creado.

          Respondemos a lo que reconoce que necesitamos remediar muchísimos problemas de naturaleza económica, social, política, jurídica y hasta territorial. Lo que en estos momentos vivimos es una terrible calamidad traducida en inflación, escasez de productos, de alimentos, de medicinas. Pese a ello, un proceso de cambio se vislumbra imposible porque quienes gobiernan se niegan a modificar sus políticas, mientas que, por otro lado, nosotros nos negamos a que ellos sigan siendo nuestras autoridades.

          El gobierno y la oposición se consideran actores antagonistas en lugar de complementarios, en tanto que cada venezolano desea que uno u otro desaparezca o permanezca. Un país que inutiliza y niega la existencia de un sector, una filosofía, una visión y un proyecto de nación está empeñado en amputar un miembro de su comunidad de la misma manera en como de un cuerpo pudiera amputarse un brazo o una pierna.

          Existe autoritarismo no sólo en nuestro gobierno; sino también en nuestros liderazgos, en nuestros hogares, en nuestras organizaciones, en nuestras comunidades, en nuestras familias, en nuestros vecindarios, en nuestras escuelas y colegios…en fin, en nuestra cultura.

          Respetamos pero no obedecemos, razonamos pero no negociamos, ofrecemos orientación pero no la compartimos. Tenemos enormes fallas a la hora de establecer una acción colectiva, no sabemos trabajar en equipo. No nos aseguramos de que la conducción y el liderazgo se oriente hacia las necesidades y requerimientos de aquellos a los que representamos, a los que  prestamos atención. Priorizamos el enriquecimiento y progreso propio y no somos capaces de relacionar el bienestar colectivo con nuestra propia evolución. Somos mezquinos, avaros y poco sinceros. Los ricos y poderosos, en el mejor de los casos,  sólo ayudan a su entorno familiar; las familias con menos recursos tampoco aportan nada al desarrollo social del país.

          Somos ególatras, nos fascina el reconocimiento, el halago. No nos gusta compartir los triunfos ni mucho menos reconocer que lo que hacemos no es lo más importante. El acento debe de estar en aquel que atendemos, servimos y ayudamos. Somos altaneros y orgullosos, siempre queremos defender nuestra razón por encima de la UNION. La excusa por encima de la verdad, figurar más que efectivamente hacer. Somos megalómanos repletos de una falsa seguridad en nosotros mismos. Siempre dispuestos a culpar al otro; defendiendo siempre lo que llevamos a cabo.

          Representamos a un  país en que la ley fue hecha para obviarla, adoramos el tráfico de influencias, sobornamos la justicia y negamos la autoridad. ¿Quiénes somos? ¿Te das cuenta?

 Víctor

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