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Desarmando el rompecabezas de tu vida

2017-10-22 14.05.50

Resonar con lo divino es algo que comienza al negar el estado de renuncia a lo que es tu Verdad.

¿Cuál es tu Verdad?

Es la que dice que tu ser es lo que está en tu realidad y en tu entorno y no en tu mente.

Ser el que se separa de lo que ve lo que hace es apartarse de la película que se desarrolla en su vida y se dedica a analizar las personas o situaciones como algo externo a sí mismo. La separación lo que produce es la postura que realiza el desarme de tu orden y la fragmentación de tu existencia.

Jesús

 

 

 

¿Yo?

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¿Realmente existe eso que llamamos yo? ¿No es el yo el principio de la división, de la dualidad, de la separación y del conflicto? ¿Es eso que elegimos creer lo que nos separa de aquellos que no creen en nuestras creencias? ¿Quién es el yo y quién es el no yo? ¿Dónde comienza uno y dónde comienza el otro? ¿Qué te hace creer que lo que llamas yo es lo que realiza, piensa, envejece y muere? ¿Qué es eso que pretende diferenciarse de lo que ve, lo que toca, lo que percibe y lo que reconoce como externo? ¿Si algo es externo por qué al observarlo produce un efecto al interior de mí mismo? ¿Por qué se acaba el yo cuando comienza el no yo?

Si lo que no soy yo es evaluado desde el yo, ¿existe realmente un no yo? ¿Será que el universo entero es la totalidad del yo, ya que es posible su existencia sólo cuando el yo existe? ¿Reconoces que al juzgar al que no eres tú, estás adelantando tu opinión y tu concepto acerca del otro? ¿Eres lo que percibes o percibes lo que conoces? ¿Es el yo lo que se separa porque al calificar, definir, analizar, cuestionar, juzgar o emprender cualquier descripción, se aparta de lo que ocurre y concurre a su experiencia? ¿Retiras al yo de tu actuación o eres el que siempre se separa de lo que hace? ¿Proviene la resistencia y la rebeldía del yo? ¿Existe el yo cuando nos sumergimos en aquello que llevamos a cabo? ¿Te conectas a cada momento del día con el yo o con el no yo? ¿Te comunicas desde el yo o te integras a lo que te rodea? ¿Te crees auto suficiente, competente y capaz a través del yo o a través del no yo?

Si el yo es el producto de la acumulación y del tiempo, ¿qué puede ofrecer la experiencia del no yo para mí?

Víctor

 

NO SOY

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No soy yo el que habla, es Jesús.
No soy yo el que actúa, es Jesús.
No soy yo el que puede, es Jesús.
No soy yo el que tiene recursos, es Jesús
No soy el que produce, es Jesús.
No soy quien manda, es Jesús.
No soy quien guía, es Jesús.
No soy quien dirige, es Jesús.
No soy quien elige, es Jesús.
No soy quien organiza, es Jesús.
No soy quien planifica, es Jesús.
No soy quien sana, es Jesús.
No soy el que convence, es Jesús.
No soy el que te llama, es Jesús.
No soy el que te dice: levántate de entre los muertos, es Jesús.
No soy quien propone, es Jesús.
No soy quien aspira, es Jesús.
No soy quien responde, es Jesús.
No soy quien respira, es Jesús.
No soy quien camina, es Jesús.
No soy quien te pide que me sigas, es Jesús.
No soy Luz, es Jesús.
No soy uno en Dios, es Jesús.
No soy poderoso, es Jesús.
No soy alguien, es Jesús.
No soy (mi nombre) es Jesús.
No soy el que te recibe, es Jesús.
No soy el que te instruye, es Jesús.
No soy un apartado servidor, soy Jesús.

🌹

Venezolanos

Bandera

          Cuando Juan habla de Pedro de quien está hablando realmente es de Juan: Eres el dueño de todos esos defectos que ves en los otros.

          Es primordial para nuestra recuperación como país que los que vivimos en esta servicial y querida Venezuela dejemos de ver sus problemas como algo ajeno a nosotros mismos. Es precisamente lo que somos lo que ha hecho posible lo que hemos construido como Estado. Es más, son nuestras acciones diarias las que nos llevan a la profundización de la crisis que nosotros mismos hemos creado.

          Respondemos a lo que reconoce que necesitamos remediar muchísimos problemas de naturaleza económica, social, política, jurídica y hasta territorial. Lo que en estos momentos vivimos es una terrible calamidad traducida en inflación, escasez de productos, de alimentos, de medicinas. Pese a ello, un proceso de cambio se vislumbra imposible porque quienes gobiernan se niegan a modificar sus políticas, mientas que, por otro lado, nosotros nos negamos a que ellos sigan siendo nuestras autoridades.

          El gobierno y la oposición se consideran actores antagonistas en lugar de complementarios, en tanto que cada venezolano desea que uno u otro desaparezca o permanezca. Un país que inutiliza y niega la existencia de un sector, una filosofía, una visión y un proyecto de nación está empeñado en amputar un miembro de su comunidad de la misma manera en como de un cuerpo pudiera amputarse un brazo o una pierna.

          Existe autoritarismo no sólo en nuestro gobierno; sino también en nuestros liderazgos, en nuestros hogares, en nuestras organizaciones, en nuestras comunidades, en nuestras familias, en nuestros vecindarios, en nuestras escuelas y colegios…en fin, en nuestra cultura.

          Respetamos pero no obedecemos, razonamos pero no negociamos, ofrecemos orientación pero no la compartimos. Tenemos enormes fallas a la hora de establecer una acción colectiva, no sabemos trabajar en equipo. No nos aseguramos de que la conducción y el liderazgo se oriente hacia las necesidades y requerimientos de aquellos a los que representamos, a los que  prestamos atención. Priorizamos el enriquecimiento y progreso propio y no somos capaces de relacionar el bienestar colectivo con nuestra propia evolución. Somos mezquinos, avaros y poco sinceros. Los ricos y poderosos, en el mejor de los casos,  sólo ayudan a su entorno familiar; las familias con menos recursos tampoco aportan nada al desarrollo social del país.

          Somos ególatras, nos fascina el reconocimiento, el halago. No nos gusta compartir los triunfos ni mucho menos reconocer que lo que hacemos no es lo más importante. El acento debe de estar en aquel que atendemos, servimos y ayudamos. Somos altaneros y orgullosos, siempre queremos defender nuestra razón por encima de la UNION. La excusa por encima de la verdad, figurar más que efectivamente hacer. Somos megalómanos repletos de una falsa seguridad en nosotros mismos. Siempre dispuestos a culpar al otro; defendiendo siempre lo que llevamos a cabo.

          Representamos a un  país en que la ley fue hecha para obviarla, adoramos el tráfico de influencias, sobornamos la justicia y negamos la autoridad. ¿Quiénes somos? ¿Te das cuenta?

 Víctor

Sacrificio

Obediencia

La relación entre la postura que asume el tener que separarse de lo que considera importante y/o valioso, para ir en la búsqueda de algo que le resulta atractivo, atrayente o inmensamente necesario, es lo que nos coloca en una experiencia en la que decidimos sacrificar algo para ir en pos de otra cosa.

Una función por otra, una relación por otra, una prioridad por otra, una posesión por otra. Lo que abandonas (total o parcialmente) es lo que tú consideras que debe ser dejado de lado, para poder alcanzar, obtener o gozar, de eso que se convierte en tu próxima meta, objetivo, logro o sueño a cristalizar.

¿Reconoces que lo que dejas es lo que forma parte de tu vida y lo que aspiras no es todavía algo seguro? ¿Entiendes que la elección que haces es tuya y por lo tanto no puedes tratar de culpar o responsabilizar a nadie por tu decision? ¿Reconoces y asumes como un único Servicio lo que dejas de ofrecer ahora y lo que te tocará ofrecer despues? ¿Te reconoces como alguien que ayuda al prójimo y al sacrificar algo en el presente, seguirás en ese mismo objetivo de ayuda a tus semejantes? ¿Incorporarás lo que has hecho a lo que harás en el futuro o renunciarás a lo que ha sido tu accionar para asumur un nuevo proceder y una nueva respuesta?

¿Es algo necesario e indispensable dejar lo que ahora tienes? ¿Te separas miedo, por condena, por amor, por angustia, por desesperación? ¿Te separas por el hecho de querer huir, escapar o romper con el presente?

Jesús

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