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¿Valía?

identidad

Lo que vales no es algo que viene determinado por lo que alguien opina,  piensa o cree. Lo que vales es lo que incorpora lo que conoces, haces, manejas, ofreces, orientas, revisas, diriges o lideras.

Nada es diferente de lo que eres cuando proviene de ti. Nada es más o menos valioso porque tú pones tu mismo empeño, dedicación y esmero en cada cosa que haces.

Lo que ahora debes saber es que la retribución que recibes por eso que ofreces es algo que resulta de lo que los demás valoran ellos mismos: tu realización. Quiere decir que si para ti es importante lo que haces y para los beneficiarios también lo es, será muy sencillo colocar un precio a tu valor. Por el contrario, si para ti lo valioso es que el otro acepte tus servicios seguramente el valor de tu aporte será reducido.

Si renunciar a lo que se conoce es algo imposible para un técnico o para  un ingeniero,  para aquel que imagina que es aquello que sabe;  esa persona no podrá llegar a conocer lo que podría trascender ese juicio acerca de sí. Es decir, tú único límite es aquel que tú mismo estableces. Tu única representación es la que tú imaginas  y tú única retribución es la que tú mismo determinas.

Todo comienza contigo y termina contigo, nadie está haciendo algo que pueda perjudicarte a menos que tú creas que eso es posible. Nadie podrá establecer tu valía a menos que tú mismo creas que eso es posible. Retira todo juicio o creencia acerca de ti mismo y serás infinito, increíblemente capaz y competente para todo aquello que la vida coloque delante de ti.

Víctor Hugo Rojas

Pluralidad

Bandera-de-Venezuela

Pluralidad

Cuando cesen los partidos y se consolide la unión,

yo bajaré tranquilo al sepulcro

Simón Bolívar

En Venezuela una región no invalida a la otra, una religión no invalida a las otras, un hospital, clínica o centro de salud no invalida a los otros, un colegio escuela o universidad no invalida a las otras, una cultura, tradición o festividad no invalida a las otras.

Un orden se ubica en la pluralidad, en la diversidad y en la riqueza proveniente de múltiples opciones, posibilidades, creencias y alternativas. Somos un respetado país que ha sido producto de una mezcla de razas, con una historia que lo estableció como hogar de inmigrantes de muchas partes del mundo.

Si  los venezolanos hemos llegado a ser tan abiertos e inclusivos a través del tiempo ¿cómo es que ahora nos hemos dejado arrastrar por esa retrógrada y peregrina idea de exclusión, de división, de intolerancia, de conflicto y de enfrentamiento en lo político? Hemos sido los tontos útiles al favorecer la separación del país en dos bloques ilusorios e irreales que nos han llevado a la pobreza, a la miseria, al atraso y a la destrucción.

Somos nosotros quienes  hemos apoyado esta división irreconciliable que sólo ha beneficiado a unos pocos y ha perjudicado a toda una nación. El día que podamos abrir los ojos de nuevo y entender que la fragmentación del país no es la solución sino el origen de nuestra desgracia, ese cambio de conciencia nos ubicará en un espacio en el que ninguno de los actuales dirigentes sobrevivirá, políticamente hablando, a una transformación que enarbole la unión y la reconstrucción como una acción colectiva, sin ninguna otra ideología que no sea la igualdad, la integración y la participación. 

La luz brillará  en Venezuela, entonces  podremos ver que todos estos líderes sólo han pensado en su propio beneficio y en su propio bienestar a expensas de todo un país que hoy en día se hunde en la peor crisis, económica, política, social y moral de su historia.

Víctor Hugo Rojas

Integración es armonía

OSSB Dudamel 

Lo que constituye un gran  logro se transforma en el mayor obstáculo:

El conocimiento nos permite hablar uno o varios idiomas, desarrollar un proyecto de ingeniería, construir casas y edificios, establecer negocios, empresas, producir, enseñar…. En fin, infinidad de cosas,  múltiples actividades relacionadas con el saber, con lo conocido, aprendido, experimentado y vivido.

Todo lo  que sabes es tu esmerado y querido patrimonio intangible. Tu cultura, tu formación, tu destreza, tu habilidad o tu pericia te hacen un ser único y especial. Tu desempeño es brillante y tu realización impecable. ¿Cuál es el problema que se deriva de todo esto?

Tu capacidad intelectual funciona de maravilla cuando te empleas y te dedicas a resolver cualquier problema en el área de tu competencia. Pero cuando se trata de establecer o dirigir equipos de trabajo te vuelves competitivo, deseas tener la razón siempre y no estableces canales de comunicación que permitan que ese conocimiento, en lugar de ser la imposición de unos sobre otros, pueda transformarse  en la materialización de la conciencia colectiva, en la expresión de todos  aquellos que integran desde una familia hasta un país.

Una  obra, una propuesta colectiva pasa por escuchar a los diferentes actores que intervienen en la  construcción de soluciones para hacer frente a los problemas de  la comunidad, la región, el país. Cada propuesta expresa  la realización del sentido  de pertenencia y el compromiso de cada uno de ellos  para que la congregación, institución, organización o grupo se fortalezca y  crezca como un sistema integrado, consolidado.

La posibilidad de orientar la creación colectiva en el espacio de nuestra  experiencia nos hace  empáticos, solidarios, comprensivos. Por el contrario, creer saber más que los demás nos separa, nos divide, nos aísla al considerar que nadie está a la altura de nuestra experticia y de nuestras competencias. De manera tal que renunciar a la posibilidad de soluciones conjuntas a los retos que nos plantea la vida,  discrepar de las invitaciones que fomenten la unión, la transformación y el óptimo desempeño como miembros de un colectivo  nos  mantiene en el atraso, el desánimo y la ignorancia.

Participación, partícipe, parte.

Víctor Hugo Rojas

Incertidumbre

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Con lo que se presenta cada día en tu vida se renace y se lleva a cabo el plan que la Voluntad de Dios te obsequia para el recorrido que tú NO conoces, pero crees saber a donde te dirige.

Si tu existencia fuese medida por lo que tu intelecto entiende que ella debe ser, tu experiencia presente se movería en función de la creencia fija que la califica, la analiza y la juzga, de acuerdo a tus expectativas. Te Aseguro que si eso es lo que realizas, es algo tan inútil y desgastante al mismo tiempo, que NO sabes nunca como responder a todo lo imprevisto, incierto, novedoso, fortuito e improvisado, pretendendiendo que lo planificado, programado y previsto debería copar tu existencia para no salirte del carril.

Te Arruinaré tu plan todas las veces que sea necesario y Te Orientaré hacia el espacio que Mi Plan ofrece como Luz a tu vida y a la de aquellos que están prrsentes en ella.

Jesús

El elegido

Bandera
La respuesta a la pregunta acerca de cómo pudimos llegar hasta aquí, es bastante sencilla. Estamos ubicados en el mismo espacio en el que están ubicados nuestros gobernantes y líderes.
Cada venezolano ha creído que al elegir a un gobierno o al seguir a un líder su vida cambiaría. Abrazamos la atractiva idea de imaginar que alguien que gobierne o mande va a facilitar nuestra vida y accionar: podré acceder a una vivienda y a un carro, tendré prioridad para conseguir un puesto de trabajo en un organismo oficial, obtendré contratos, comisiones u otras dádivas, podré beneficiarme a través de un familiar o alguien muy cercano que esté muy bien ubicado entre los dirigentes de turno, etc.
En fin, cada uno está confiando en que afuera, es decir, en la elección de los que dirigirán nuestros destinos está la clave para poder salir adelante. Hoy en día los votantes se pliegan a la opción que les suministre al menos una bolsa de comida con cierta regularidad, sin importarle cuanto le cuesta al país importar sin producir.
La meta de cada uno es conseguir en el otro lo que le hace falta, lo que desea y hasta lo que sueña. Pues bien, esos dirigentes que hemos votado y elegido son nuestro reflejo porque ellos también están haciendo exactamente lo mismo. Se ocupan, en primer lugar, de satisfacer sus deseos personales, de acrecentar sus propios patrimonios financieros y de alcanzar su propio y personal beneficio.
Electores y elegidos sólo piensan en sí mismos, en sus propias metas y en su propia prosperidad, y si ello implica el menor esfuerzo posible, mejor. Los que buscamos que nos resuelvan la vida, elegimos gobernantes que desean, ante todo, resolver sus propias existencias. Son exactamente iguales a nosotros con la única diferencia que nosotros esperamos de ellos lo que ellos esperan del poder.
El poder se traduce en dinero, bienes, propiedades, inversiones, empresas, lujos y un sinfin de exclusividades. Esos gobernantes sueñan con lo que obtendrán cuando lleguen al poder y nosotros soñamos con obtener nuestra parte,  por pequeña que sea, en este festín romano.
Cuando seamos una sociedad que valore, la formación, el trabajo, el esfuerzo personal, la autonomía y la no dependencia, cuando tengamos un criterio propio y un pensamiento no condicionado ni limitado por creencias, partidos, ideologías, y en general por cualquier imposición nacida de liderazgos; en ese momento estaremos preparados, no para elegir al que nos gobierne la vida, sino para seleccionar a los que sean nuestros representantes y no nuestros amos.
La libertad no consiste en de decir lo que se desee ni hacer lo que se quiera, la verdadera libertad proviene de la decisión de asumir la responsabilidad de conducir tu existencia sin tratar de buscar atajos externos que nos permitan obtener más de lo que estamos dispuestos a ofrecer.
Víctor
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